Después de haber vivido un par de años en la costa oeste de Canadá, decidí que era tiempo de visitar el otro extremo del país. Así que mi novio y yo volamos a Halifax y rentamos un coche para recorrer las provincias del este de Canadá, también conocidas como las Provincias Marítimas.

Nueva Escocia

Halifax, la capital de Nueva Escocia, fue el lugar perfecto para iniciar este viaje. La Ciudadela, el Museo de Inmigración y el Museo Marítimo son lugares que no te puedes perder si quieres conocer más sobre la historia de Canadá. Y para terminar el día, la cervecería de Alexander Keith es el lugar ideal para relajarte y probar una de las cervezas más conocidas en región.

Saliendo de Halifax tomamos la ruta panorámica. Paramos en Peggy’s Cove y Lunenburg, dos pueblos pescadores en los que te gastarás toda la memoria de tu cámara. Cruzando a  la provincia de Nuevo Brunswick paramos en la Bahía de Fundy, conocida por el movimiento de sus mareas, que podrás ver subir y bajar en tan solo unos minutos. Para finalizar el día, llegamos a Fredericton, la capital de la provincia. Aunque esta ciudad es muy tranquila, vale la pena recorrer su centro histórico, ya que su arquitectura, de finales del siglo XVIII, envuelven a sus visitantes en un ambiente muy acogedor.

la Isla del Príncipe Eduardo

Cruzamos el puente de La Confederación, el más largo del país, para llegar a la provincia más pequeña: la Isla del Príncipe Eduardo. En la capital, Charlottetown, podrás visitar el salón donde se firmó el tratado en 1867 que unió a todas las provincias, entonces colonias inglesas, bajo un solo dominio con el nombre de Canadá. 

Tras conocer Charlottetown y sus alrededores, salimos de la Isla del Príncipe Eduardo para conocer la Isla de Cape Breton. Pasamos el día en su hermoso parque nacional y de ahí tomamos el ferry para cruzar a la Isla de Terranova.

Terranova y Labrador

Terranova y Labrador es la última provincia al este de Canadá. El territorio de Labrador se encuentra al norte y se puede acceder por tierra firme, mientras que para llegar a la Isla de Terranova es necesario volar o tomar un ferry, como hicimos nosotros.

Hopewell rocks.

Una vez bajando del ferry manejamos hasta el extremo norte de la isla para conocer el sitio arqueológico de L’Anse aux Meadows, el primer asentamiento Vikingo encontrado en el continente americano. Llegar a este punto es una travesía, pero si te interesa la historia vale la pena conducir hasta él. En el camino pasarás por Gros Morne, un parque nacional que se ha ganado el título de Patrimonio de la Humanidad gracias a su paisaje único formado por el movimiento de las capas tectónicas.

Parada final: Saint John’s

Finalmente, nos dirigimos a Saint John’s, la colorida capital de Terranova, donde concluimos nuestro viaje. Además de sus bares, que siempre tienen música en vivo, recomiendo visitar el Cabo Spear, el punto más al este de Canadá. Si tienes suerte podrás ver puffins, ballenas e incluso icebergs abriéndose camino al Océano Atlántico. 

Saint John’s, la colorida capital de Terranova.

Fotos: Mariana Arámburu