Uno de los principales temas que salen a relucir cuando le dices a tu familia y amigos que viajarás a China, es el de la comida.

Desde mi llegada, he tenido la oportunidad de probar una gran variedad de alimentos, algunos de los que jamás imaginé que comería. He aprendido que, para los chinos, la comida es un ritual importantísimo. Tan importante es que, entre amigos, una de las viejas costumbres es la de preguntar “¿Ya comiste?” (Nǐ chīfàn ma 你吃饭吗) en lugar de “¿Cómo estás?”.

Antes de continuar, aclaro que esto que escribo lo hago desde mi punto de vista inexperto en temas culinarios, y sin el propósito de emitir juicios. Lo hago simplemente con la finalidad de compartir las experiencias que he tenido en los lugares que he visitado.

La ciudad en la que vivo, Kaifeng, tiene entre sus comidas típicas para el momento de la cena, el llamado huǒguō (火锅) que es una especie de estofado o cocido que incluye diferentes tipos de vegetales, frituras y carnes, cocinados en agua hirviendo. Normalmente, para comer huǒguō, cada mesa tiene su propia olla en la que se ponen a hervir todos los ingredientes. Los comensales van agregándolos al gusto. Los restaurantes tradicionales, cocinan con carbón, los más modernos, usan parrillas eléctricas.

El huǒguō de Kaifeng

El huǒguō típico en Kaifeng, es el que incluye carne de cordero y está sazonado con pimienta szechuan de sabor muy fuerte, un tanto mentolado y picante, y que constituye uno de los principales sabores que se pueden identificar en los platillos de la región, incluyendo los que llevan pescado y mariscos. –Por accidente, una vez me llevé a la boca más de cinco bolitas de pimienta szechuan, y no solo la lengua, sino toda la cara se me entumeció, provocándome una sensación sofocante.  Sin embargo, no pasó nada, la sensación pronto desapareció y no hubo mayores consecuencias. Pero si no sabes cuál es la causa, puede llegar a ser muy angustiante. He conocido extranjeros a los que les ha sucedido, e inmediatamente han pensado que se trataba de una reacción alérgica–.

Cuanto se trata de comer pescado, parte del ritual para comerlo estilo huǒguō es la selección del pez vivo que será destazado y cocinado en el mismo restaurante, por lo que es recomendable asistir a estos lugares con alguien que hable mandarín, de lo contrario, terminarás comiéndote un pescado de siete kilos.

Sopa de pescado

También, abundan los lugares en los que se cocina a la parrilla o al carbón, y los que tienen como especialidad los fideos. Uno de los espectáculos cotidianos más interesantes, es el del mesero que a un lado de la mesa danzará con los fideos, haciéndolos largos y dividiéndolos para luego hundirlos en el agua hirviendo.

Por las mañanas, las personas hacen fila para comprar jiǎozi (饺子) –que son como empanadillas–, bāozi (包子) –que son bollos rellenos, cocinados al vapor–, caldos picantes o dulces, hechos a partir de masa de arroz, y huevos cocidos con salsa de soya y especias.

En los restaurantes de comida local, los platillos se van sirviendo en mesas con centros giratorios de los que cada persona va tomando lo que le apetece, usando en la mayoría de los casos, los famosos “palillos chinos”. Entre los alimentos que comúnmente se verán en estos establecimientos se encuentran, por supuesto, los fideos y el arroz. Dependiendo del área, el arroz se puede sustituir con bollos sin rellenar. También verás platillos hechos con hongos, camote, papa, pescado, la raíz del loto, pepinos, res, puerco, cordero, col, ajos endulzados, huevos cocidos con cal, empanadillas, berenjena, mariscos, caldos, y tofu en todas sus formas.

Kaifeng es famoso por el cultivo de ajo y cacahuate, así como por los productos derivados de estos, por ejemplo, los cacahuates fritos con pimienta szechuan y dulces estilo palanqueta.

Cacahuetes con pimienta szechuan

En general, la comida china tiene un sabor muy concentrado, que por el tipo de especias que utilizan para sazonarla, llega a ser bastante picante. Si no eres de los que les gusta llorar cuando comen, te recomiendo que digas “bù là” cuando ordenas.

La comida callejera es parte de la vida cotidiana en la mayoría de los lugares a los que he ido en China. Puedes encontrar todo tipo de fritangas o alimentos cocinados con mucha grasa –lo que no deja de recordarme a las calles de mi ciudad natal Guadalajara, en México–. En los puestecitos se pueden comprar desde camarones y cangrejos empanizados, hasta avellanas asadas y tofu “maloliente”. Este último, uno de los alimentos más consumidos en la zona. Ah, y no creas que es solo un decir, realmente ese tipo de tofu tiene un olor muy desagradable, contrario a su sabor.

China tiene fama de ser un país en el que todo se come, y cuando digo “todo”, me refiero a to-do. Desde la cabeza hasta las patas de los animales, incluyendo los órganos internos, se pueden ver servidos en la mesa. Sin embargo, no se puede generalizar. China es muy grande y diversa.

Sangre de pato

Aquí me ha tocado probar toda clase de vegetales y hongos. Algunos que, al verlos, no me imaginaba que se pudieran comer. Entre los platillos que a mi parecer han sido de los más exóticos que he comido, están la carne de burro y de tortuga; la sangre, los intestinos y la lengua de pato y; las entrañas de la res.

Carne de tortuga

En cuanto a bebidas, cuando se desayuna o se almuerza, normalmente la gente no bebe agua, toman caldo. Como te decía, dependiendo de la región es la costumbre. Aquí, la mayoría de las personas consumen agua caliente o té para acompañar los alimentos en la cena.

He aprendido que, de acuerdo con la estación del año, es el tipo de té que se toma. En el verano me han recomendado el té verde. En el invierno, el rojo.

El café no es una de las bebidas favoritas de la gente. Su consumo se ha ido extendiendo poco a poco. Pero si eres de los que no pueden vivir sin café, te tengo malas noticias, a menos de que vayas a visitar únicamente ciudades grandes, será muy difícil que encuentres un lugar en el que te sirvan una buena taza de café. Olvídate de un buen chocolate caliente.

En cuanto a bebidas alcohólicas, la más famosa es el báijiǔ (白酒) o licor blanco. Pero no hay que confundir el licor blanco chino, con lo que nosotros conocemos como vino blanco. El báijiǔ es un aguardiente que se obtiene –entre otros– del arroz, y su concentración de alcohol es muy fuerte, los he visto en las tiendas hasta de 70% y sus precios varían según la calidad. El báijiǔ se consume tradicionalmente en pequeñas copitas a manera de brindis. Y es la bebida alcohólica más popular en China.

Como en cada país, los rituales alimenticios y las costumbres para la hora de las comidas, son muy interesantes, y vale la pena conocerlos sobre todo si te gusta viajar. Por lo pronto, te invito a que te animes a visitar China y descubras como yo, que su comida incluye mucho más que fideos, arroz y tofu.

Fotos de Tatiana Oseguera