Hace unos meses tuve la fascinante labor de investigar a profundidad para la tesis de grado de mi Maestría en Comunicación Digital sobre manejo de desechos (lo que mal llamamos basura), reciclaje, economía circular y mucho de lo relacionado con el cambio climático y los problemas ambientales. Temas a los que les he dedicado coberturas e investigación con mucha intensidad en los últimos 6 años (ya en 1996 había escrito sobre reciclaje y medioambiente, con mucho entusiasmo pero poco conocimiento aún).

Buscando textos para este fin me encontré con un profundo estudio hecho por Annika Arnold, un libro publicado en el 2018: Climate Change and Storytelling (Narrativa sobre Cambio Climático). En resumen, un estudio sociológico y psicológico que fue respuesta rotunda a los problemas (y soluciones) de la Comunicación Ambiental.

Climate Change and Storytelling

Lo primero que entendí es que el cambio climático es un SUPER WICKED PROBLEM, es decir un problema que para la mayoría aparenta no tener solución y cuyas condiciones están cambiando constantemente, lo que dificulta abordarlo.

Las personas ya están cansadas de escuchar noticias fatales sobre el medioambiente. La autora cita a Aronson en este texto: “Si la gente se enfrenta a consecuencias inciertas de riesgos y si ellos no tienen los recursos para manejar apropiadamente estos riesgos, tienden a resolver esta disonancia cognitiva de tal forma que puedan continuar con su vida diaria.”

Esto básicamente describe lo que la mayoría de nosotros hace todo el tiempo, darle la espalda a ese enorme dilema y continuar con nuestra vida tratando de solucionar los “pequeños problemas” de nuestro día a día.

Es aquí donde como comunicadores y emprendedores podemos responsabilizarnos y comprometernos a dar mensajes que no se queden en la mera información, como dicen Smith y Hoffman, citados también en el texto: “La evolución de las narrativas muestra que las ciencias naturales solo entregan datos crudos que en cambio necesitan interpretación social y cultural para convertirse en hechos sociales”

 

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Como conclusión, confirmé a través de la teoría aquello que ya venía aplicando desde hace tiempo a partir de la intuición: la información ambiental puede ser muy cruda y dura pero siempre debe ir acompañada de un consejo aplicable, local, real; dentro del rango de acción del público al que se está dando el mensaje para así generar impactos ambientales positivos de uno a uno.

*Este artículo se publicó originalmente en el sitio web www.rendonandrea.com y Escafandra Magazine ha sido autorizado para reproducirlo.