Si jamás has hecho senderismo dentro de Guayaquil probablemente te estás perdiendo una de las mejores experiencias que te pueda brindar la ciudad.

Los voluntarios de Mingas – Guayaquil decidieron aventurarse por uno de los dos senderos que tiene para ofrecer el Bosque Protector Cerro Paraíso, ubicado en la parte alta del Cerro San Eduardo.

Nuestra campaña «Un bosque, mil respiros» comienza por un recorrido que duró casi 3 horas y media de exploración por este bosque seco tropical, guiado por Raúl Tomalá, biólogo de profesión y quien tuvo la amabilidad de enseñarnos acerca de la flora y fauna que se puede encontrar aquí.

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Mingas por el Mar (@mingasporelmar)

Se logró observar una flora impresionante que va desde los gigantescos y majestuosos ceibos, los guasmos cuyos frutos desprenden un aroma peculiar hasta los árboles chiriguas, especies que le dan un aspecto más sombrío y tétrico a estos lugares, pero que también son representativos al encontrarse casi únicamente en este bosque dentro de Guayaquil.

Mientras que, en cuanto a fauna, se alcanzó a hacer avistamiento de pequeñas ardillas y un montón de aves como los cuco ardillas.

Raúl nos explicaba a los voluntarios cómo cada bosque de Guayaquil a pesar de ser todos secos tropicales – es decir que pasan de 7 a 8 meses con apariencia seca por la carencia de agua –, cada uno cuenta con su particularidad que los hace atractivos.

Asimismo, nos comentaba porqué es tan importante conectar a la comunidad guayaquileña con los extraordinarios bosques secos que tiene la ciudad.

Este tipo de bosque cada año se reduce más a nivel mundial y nacional y es importante lograr que las personas se encariñen con ellos para que se incentiven a conservarlos tomando acciones personales como no contaminarlos, o exigiendo a los gobiernos locales que las leyes y derechos que protegen a la naturaleza del país se cumplan a como dé lugar.

Los bosques secos tropicales pasan desapercibidos de la vida cotidiana en parte por la falta de cultura acerca de estos sitios, así como por su aspecto que parece que estuviesen muertos y que fueran lugares peligrosos, cuando la realidad es que tienen mucho que ofrecer a las ciudades y tienen mucho potencial para el turismo local sostenible.

Esta es una invitación abierta a visitar este bosque increíble que tiene nuestra hermosa ciudad y también te invitamos a formar parte de nuestra comunidad de voluntarios.

Una vez alguien dijo «la belleza está en el ojo del espectador» y ¿saben qué? Los bosques secos tropicales de Guayaquil son bellísimos.

Fotos cortesía de LUUT Agency
Nota de blog por: Nicole Casal

*Este artículo se publicó originalmente en el sitio web de Mingas por el Mar y Escafandra Magazine ha sido autorizado para reproducirlo.

Artículo anteriorCampaña Un Bosque Mil Respiros
Artículo siguiente7 playas por descubrir en Puerto Vallarta