París es conocida como la ciudad luz y de los enamorados, sin duda alguna lo tiene bien merecido, se lo ha ganado, convirtiéndose en un destino muy visitado en el mundo. Pero si hablamos de romanticismo ¿dónde dejamos a Venecia?, este destino es incomparable, por esta razón me queda la duda si la ciudad de los enamorados, los amantes y la pasión debería ser Venecia. 

Venecia única y romántica a toda hora

La magia del lugar está tanto en lo más grande y vistoso, como los palacios, los museos, las iglesias y al igual que en los pequeños detalles; los cerrados callejones sombreados por la altura de las paredes, los estrechos canales alrededor, la ropa colgada en los balcones, el contraste arquitectónico y el diseño de las coloridas y desgastadas fachadas de las casas por la salinidad del agua, un “look” viejo, pero a la vez hermoso y agradable.

También, respirar el olor a sal, recorrer las calles esquivando los guías turísticos y a los vendedores de souvenires, ver la gentileza de los meseros en bares y restaurantes, disfrutar el canto de los gondoleros y el ruido que hace el remo al golpear el agua, la ausencia del trafico caótico y el sonido del equipaje de los turistas en los adoquines la hacen única, porque esto solo se puede ver y vivir ahí. 

Piazza San Marco.

Caminar en la noche por las calles de Venecia permite apreciar su belleza en otros tonos, dejarse perder por los pequeños callejones a media luz, ver en el borde del agua las góndolas que se balancean por el oleaje, al igual que observar desde la Piazza San Marco la majestuosa Basílica Santa Maria della Salute y la cúpula de San Giorgio Maggiore.  

En la misma Piazza San Marco entre música, comida, bebidas y una buena compañía se pasan las horas contemplando la gente sonriente, los amigos se abrazan, los enamorados se besan frente a la iglesia, la aglomeración de turistas caminan al ritmo de la música en vivo de los restaurantes; la moda y el glamour callejero, los fotógrafos registran el mejor momento, los niños corren por la Piazza tras las palomas para alimentarlas y los viajeros que toman un Vaporetto para ver la ciudad desde el gran canal. Comparado con otros destinos, no hay afán, no hay estrés y la gente transita en armonía, todo un espectáculo que merece ser visto. 

Después de este abrebocas, les doy la bienvenida al episodio, por fin en Venecia. 

De Padua a Venecia (Da Padova a Venezia)  

En el episodio anterior quedamos en la despedida con Matteo en la estación de trenes en Padua. 

Una vez allí, tomamos el tren e iniciamos un recorrido de 35km que tardó solo 26 minutos y que costó €4 por persona. 

Desde la estación del tren en Venecia, teníamos tres opciones para llegar hasta el hotel:  

  1. Pagar un taxi góndola que vale €80 el trayecto y luego caminar. 
  2. Caminar entre 20 a 25 minutos desde la estación (pero con equipaje y el cansancio acumulado, yo lo descarté inmediatamente) 
  3. Tomar el vaporetto (ferry) hasta el Puente Rialto y de ahí caminar al hotel. 

Al final nos decidimos por la tercera opción. Como muchos saben en Venecia los recorridos son a pie, en góndola o vaporetto y es muy divertido ver todos los turistas paseándose entre las bellas calles con su equipaje. 

El vaporetto nos dejó en la parada del Rialto, no muy lejos del hotel, únicamente diez minutos caminando, pero era tanta la novedad que sin darnos cuenta nos desviamos de la ruta y de repente… WOW estábamos en Medio de la Piazza San Marco, así sudorosos, trasnochados, con hambre y nuestro equipaje. Sin esperar más nos tomamos las primeras fotos con la poca luz que quedaba del sol y luego fuimos al hotel.

En la primera noche cenamos en un lugar ‘bien italiano’, tenía opciones de pizzas por montones con copa de vino como cortesía de la casa, el servicio al cliente fue excelente, nos atendieron en español, el ambiente muy agradable, el restaurante muy bonito, pero hubo un pequeño gran defecto: la música era reguetón, y no solo allí; en todos lados se oía mucho reguetón.

Pizza en Venecia

En general nos llevamos una primera buena impresión de la ciudad, caminamos por el Rialto, la Piazza y nos sentamos solamente a estar ahí, viendo el canal y respirando el olor a sal. 

Cómo disfrutar Venecia sin caer en los clichés 

Aun cuando algunas personas nos habían dicho que Venecia era un viaje para hacer en un sólo día, nosotros le apostamos a tres, sin afanes, caminamos la ciudad y la vimos en todo su esplendor. El cuarto día se lo dedicamos a Murano, Burano y el Lido. 

Tratamos de no caer en las trampas de turistas y por esa razón teníamos un itinerario diario bien planeado para no perdernos nada. Todo lo hicimos por nuestros medios, no pagamos guías y tampoco tours. En nuestro estilo de viaje nos gusta buscar, ubicarnos sin tener un itinerario restringido, ni horarios que cumplir; sentimos que así nos queda una idea más completa del sitio. 

El primer día visitamos, La Piazza San Marco y también subimos a la torre de la Campanille, de donde se puede apreciar la ciudad, del gran canal y las islas aledañas. Un “must”. La vista de la plaza San Marco, las basílicas y demás edificios se ven pequeños, como si se tratara de una maqueta y con un día soleado no pudo estar mejor. 

Vista desde la Campanille.

Entramos a la Chiesa San Marco (Iglesia San Marcos), no nos tomó más de 20 minutos de espera. Cabe aclarar que no se puede ir en shorts o minifalda, ni con los hombros descubiertos porque te hacen comprar una especie de poncho de tela para cubrirte. Si bien aplica para todos, con los hombres son menos exigentes.

Tampoco son permitidas las fotos ni los videos en el interior y hay que pagar por cada atracción adicional; para entrar al museo, para subir a la torre, ir a la cripta, etc. Únicamente se permite sentarse al frente del altar si vas a rezar (pregar), de lo contrario observe y salga lo más pronto y en silencio porque tampoco se puede hablar, sólo pregar

¿Muchos turistas?

Seguramente eso se preguntarán ustedes; para ser agosto la temporada más alta, estuvo mejor de lo que dicen los “reviews” de los blogueros. Si quiere evitar las multitudes y las filas de espera hay que llegar temprano, porque después de las nueve todo se llena de repente; también puedes pagar un pase especial o ir en la tarde después que se van los tours. Entre los turistas había gente de todos lados, se oía hablar español, francés, portugués, inglés y por supuesto italiano. 

Hay que tener en cuenta que casi siempre en un paseo no se puede hacer todo, por eso hay que priorizar. Nosotros durante los tres días caminamos más que Forrest Gump, fuimos a los principales barrios; Dorsoduro, San Marco, Cannaregio y Castello.

Visitamos algunos sitios turísticos, como el palacio Ducale, que no llenó mis expectativas, porque pensé que iba a ver una representación más exacta de cómo vivían los dux (los magistrados supremos de la antigua república), pero no, yo me estaba esperando algo parecido al palacio Versalles, ahí estuvo mi error.

Puente Rialto.

Pasamos por el puente de los suspiros que conecta el palacio con las celdas. Este tiene unas pequeñas rejillas por las cuales se puede ver el Rialto y el Canal y allí se despedían de la ciudad los prisioneros antes de ser encerrados, de ahí viene el nombre.  

Mi pasión por la fotografía no me dejaba pasar por una calle sin tomarle foto y como es una ciudad tan fotogénica, de cada rinconcito salía una diferente.  

Cruzamos varias veces el puente Rialto y el de la academia y fuimos a la galería de la academia, de donde también salí con una contrariedad. En cuanto al arte, las pinturas, la técnica muy bien, pero el contenido de las obras en su mayoría es religioso católico, y después de cierto rato, se volvía un poco monótono.

A la hora de visitar los museos, te sugiero visitar uno por día, porque si se visitan varios puede resultar agotador (faticoso). 

El aspecto negativo fue que vimos una ciudad muy sola en la noche y me refiero a la falta de gente local, las personas que se veían eran turistas como nosotros y gran parte de las casas están convertidas en Airbnb, hostales, hoteles o simplemente vacías y eso se debe al alto costo de vida. 

El trayecto en góndola 

Este es el más atractivo y soñado paseo y hay varias maneras de hacerlo; en taxi- góndola (traghetto) que cruzan el canal de un lado a otro por €2, por persona, es un recorrido de cinco minutos.

Además, está el tour privado en góndola que va desde los €80 y más, dependiendo del plan que uno elija, o de la hora, porque de noche es más costoso. Lo que muchos no saben es que ese valor de €80 es por viaje que incluye de 1 a 6 personas máximo.

De este modo, se puede tomar una góndola compartida, que fue lo que hicimos, nos fuimos a una parada, hablamos con una pareja de Milán y compartimos el recorrido de 30 minutos, con guía privado. Interesante admirar la ciudad desde el agua, recorrer los pequeños canales y ver la interacción de los gondoleros, un paseo muy recomendado que se puede hacer a menos precio, pero hay que informarse bien. 

Precios razonables 

La estadía puede ser uno de los aspectos más caros, no obstante salir a cenar en restaurante no lo es, hay precios razonables con platos desde €9; de hecho, me pareció menos costoso de lo planeado, además nosotros buscamos restaurantes más locales y a las afueras de la Piazza San Marco, aunque al lado del palacio ducal encontramos Aperol Spritz (Uno de los cócteles más populares en Venecia, hecho con Aperol, vino espumoso, soda y decorado con rodaja de naranja) a €2 la copa. 

Venecia y sus sabores 

Comimos delicioso, desde el desayuno bufé todas las mañanas en hotel donde siempre nos atendía Marcelo, con esa sonrisa característica y ese aire italiano, cuando nos ofrecía el chocolate con leche y el café, pasando por el almuerzo o comida, hasta llegar en la noche a la cena. Las cartas en los restaurantes tenían muchas opciones en sabores de pizza, pastas, platos con carnes o con comida de mar etc. Las porciones eran abundantes y con una excelente sazón. 

Concluyo que Venecia es esa ciudad a la que todos deberíamos tener el privilegio de visitar por lo menos una vez. Con este viaje quedé más animada para conocer otras ciudades en Italia, y seguro repetir Venecia. Estando ahí entiendes la fuerte influencia en la gastronomía, en la moda, el automovilismo, el arte, la arquitectura, el idioma, la cultura e incluso la influencia de la religión católica en el resto del mundo.

Texto y fotos de @saltamontesoy