Las playas son ecosistemas que se encuentran bajo la influencia o predominio de la tierra y el agua al mismo tiempo, por lo que son consideradas de alta fragilidad ambiental. Las playas arenosas, como un ecosistema, proporcionan una amplia gama de servicios ambientales, muchos de los cuales son esenciales para soportar la actividad humana que en ellas se realizan. 

Una de las principales característica de las playas es su baja pendiente que crea un espacio de interés especial para el hombre, que requiere de sitios de esparcimiento y descanso, así como un clima soleado. El principal beneficio social de las playas se relaciona con el descanso que ellas generan. Los turistas que tienen preferencia por vacaciones de playa citan el “escape de la vida urbana” como el motivo principal de sus viajes. 

El turismo de playa, como otros tipos de turismo tradicional o convencional, está asociado y ligado con impactos negativos sobre el medio ambiente, e incluso muchas veces también impactan sobre la cultural local. 

Esquemas de Certificación de Playas

Los Esquemas de Certificación de Playas (ECP) son ante todo un reconocimiento que se hace a una playa por lograr una gestión que asegure su buen desempeño ambiental, a la vez que mantiene la función social y económica de la actividad turística. (Botero, 2008)

Estos esquemas de certificación funcionan como un sistema de gestión de calidad y de gestión ambiental conjuntos, aplicados a un espacio costero particular, que es la playa. La implementación de un ECP es voluntaria y el beneficio se relaciona, no solo con la conservación, sino también con el reconocimiento y diferenciación de la playa como un producto turístico.

La certificación es una forma de garantizar que una actividad o producto cumple con ciertos estándares, que pueden ser clasificados en seis categorías: (1) ambientales, (2) de servicios, (3) de seguridad, (4) de manejo, (5) de información y educación y (6) otros. Uno de los objetivos principales de una certificación es proteger tanto al ambiente como a la estructura social y económica de las comunidades locales que se encuentran en la playa certificada y en su entorno.

La certificación establece estándares y ayuda a distinguir playas que ofrecen una alta calidad, en términos de servicios, manejo, educación y seguridad, protegiendo a su vez el ambiente natural y la integridad cultural. Los esquemas de certificación de playa se basan en principios de sostenibilidad lo que significa que dan igualmente alta importancia a los aspectos económicos, sociales, culturales y ambientales. 

La participación de las empresas públicas y privadas en las certificaciones

La certificación requiere que las empresas tanto públicas y privadas protejan el ambiente, dando un alto valor de importancia a los ecosistemas marinos y costeros, en especial su conservación, control  y monitoreo. De la misma manera, se requiere respeto a la cultura local y se implementen mecanismos que involucren las comunidades asentadas en la zona en actividades que generen beneficios económicos y sociales.

La certificación brinda a los turistas la seguridad de que la playa cuenta con una gestión adecuada, además de ser ambiental y socialmente responsable. Las certificaciones de playas tienen un rol muy importante como herramientas que demuestran a los prestadores de servicios las falencias de la operación de sus negocios, y al mismo tiempo, identifican las acciones a tomar para mejorar el desempeño. Así también la certificación ayuda a los gobiernos a crear una marca de calidad de los productos y destinos ofrecidos internacionalmente.

Fotos: Xavier Romero y Peter Rodríguez Pontón