Nueva Delhi

Hace poco tuve la oportunidad de ir con mi familia a conocer el famoso Triángulo de Oro de India, que se compone por las ciudades de Nueva Delhi, Jaipur y Agra.

Debo confesar que India no es lo que esperaba, y la India real fue muy diferente a la visión romántica con la que crecí viendo películas como Darjeeling Limited, Life of Pi, o A Little Princess. Sin embargo, fue una experiencia maravillosa que quiero compartir con todos los que estén planeando un viaje a estos lugares; junto con algunos consejos, para que tengan una experiencia tan increíble como la mía.

Iniciamos nuestro viaje en la caótica ciudad de Nueva Delhi. Esta ciudad fue una invasión a los sentidos: el calor intenso, la contaminación del aire, la cantidad de basura en las calles, la sobrepoblación, el acoso callejero, los embotellamientos — siendo chilanga, nunca pensé que ninguna de estas cosas podrían abrumarme hasta que conocí Nueva Delhi. A todos los que piensen visitar esta ciudad les recomiendo llevar una botella de agua en todo momento, un sombrero para protegerse del sol y, si son mujeres, vestirse de manera conservadora y no salir sin compañía.

Aunque casi todas las páginas de viaje te advertirán no subirte a los famosos tuk-tuks, tomar uno es un rito de iniciación al viajar a India y lo recomiendo hacer por lo menos una vez. Comenzamos nuestro recorrido por Nueva Delhi tomando uno que nos llevó a la parte más moderna de la ciudad, donde se encuentran el Raj Ghat, el monumento en memoria de Mahatma Gandhi, y a la Puerta de la India, el monumento a los soldados de la Primera Guerra Mundial. Fue en estos dos lugares en donde nos dimos cuenta que, no importa que tan interesante sea un sitio, en India los turistas son la atracción número uno, y la gente hacía filas, literalmente, para tomarse una foto con nosotros.

Para conocer más sobre la historia antigua de la ciudad, que se remonta al dominio de los emperadores mogoles, nos dirigimos a Jantar Mantar, un observatorio astronómico construido en el Siglo XVIII con estructuras gigantes que alguna vez sirvieron como instrumentos para predecir el movimiento de los astros. Después nos dirigimos a la parte vieja de Delhi para visitar el Fuerte Rojo y Jama Masjid, construidos por los emperadores mogoles cuando decidieron mover la capital de su imperio de Agra a Delhi, a principios del siglo XVII. Las dos construcciones están hechas de piedra roja y mármol. El fuerte, que sirvió de residencia por más de 200 años, consiste de varios jardines y palacios. La mezquita es una de las más grandes en la India, con capacidad para albergar a más de 25 mil personas. Si quieres visitarla, hay que tener en cuenta que está cerrada a los turistas todos los viernes.

Pero la mezquita no es el único templo religioso digno de visitar en Nueva Delhi si estás buscando una experiencia espiritual. El Templo de Loto fue construido en los 80’s. Este templo da la bienvenida a todas las religiones, ya que se basa en la fé bahá’í, que profesa la unidad de la humanidad bajo los principios de igualdad y tolerancia. Con sus pétalos gigantes de mármol, el Templo de Loto brinda armonía a todos sus visitantes, sin importar a qué profeta sigan. También está el imponente templo de Akshardham. Aunque éste es un templo moderno (abrió sus puertas apenas en 2005) está construido con la arquitectura tradicional antigua de la India, con piedra rosa de Rajasthan y mármol de Carra. Fue construido sin ninguna estructura de acero, con más de 11 mil artesanos dedicados a esculpir pasajes de la religión hindú en todos sus muros.

 

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Después de visitar tantos monumentos, seguro estarás buscando un buen lugar para relajarte y terminar el día. Mi lugar favorito en la ciudad para esto fueron los Jardines Lodi. Este parque está construido alrededor de las tumbas de los sultanes de la dinastía Lodi, que reinaron en India durante la Edad Media. Es el lugar perfecto para aislarse de la ciudad rodeado de la naturaleza y una hermosa vista. A solo unos minutos caminando, se encuentra el Mercado Kahn, una plaza comercial donde además de tiendas encontrarás excelentes restaurantes.

Otra zona comercial que vale la pena visitar es Hauz Khas Village, en la que también hay un fuerte histórico. Este vecindario es conocido por ser frecuentado por artistas, tiene una vibra bohemia y encontrarás tiendas de ropa, arte y antigüedades, además de restaurantes de comida internacional. Es aquí donde pasamos nuestra última tarde en Nueva Delhi, para continuar nuestro viaje al siguiente día hacia Jaipur.

Fotos de Mariana Aramburú